III

Los latidos de mi corazón son como puñetazos.
La sangre corre por dentro y por fuera
y mi cabeza, más sabia y más vieja
parió a la conciencia
con sangre, gritos y una cuerda
de la que tengo un nudo en el estómago
y me paso las noches intentando desatarlo.



ILUSTRACIÓN: Me mataste y se murieron también aquellas promesas.
            ¿Ya no te acuerdas?